El proyecto de la actual catedral de Lugo se remonta al año 1129. Desde sus inicios la catedral ha experimentado numerosas reformas y ampliaciones a lo largo de la época medieval, la moderna y la neoclásica. Se considera que su proyecto finalizó con la construcción de las torres de la fachada occidental en 1880. El resultado es un conjunto arquitectónico armonioso que refleja diversos estilos y períodos, tanto en su estructura como en los elementos decorativos internos. El edificio, situado junta a la muralla romana, fusiona el estilo románico, el gótico, el renacentista, el barroco y el neoclásico. Internamente destaca por tener una planta alargada y estrecha, singular entre las catedrales hispanas. Entre sus espacios notables se encuentran la capilla barroca de la Virgen de los Ojos Grandes, el altar mayor (de estilo conceptualmente barroco, pero con fuertes influencias clásicas en sus elementos), el retablo renacentista y el coro.