Las aguas del Cantábrico esculpieron las rocas de la playa de las Catedrales con formas únicas, arcos dentro de otros arcos, columnas, bóvedas y pasillos de arena entre muros de pizarra, lo que convierte a esta playa en un monumento natural único. Estas estructuras solo son visibles cuando la marea está baja, es en ese momento cuando podemos disfrutar de unos 1.300 metros de arenal. Es un espacio protegido por la Red Natura 2000.